-Proceso II-

En el ensueño de la vida y durante el sueño mismo encontré respuestas, no a las preguntas que me hacía tantas veces, repetidas, una y otra vez como quien sufre de TOC, sino a unas que se generaban mientras iban pasando los días con la naturalidad de un parpadeo inconsciente y un respiro casi imperceptible. Mientras trabajaba en todo lo que podía trabajar, en lo personal y este fanzine, recibí algunos mensajes que decían “tengo algo qué decir” o “tengo algo qué contar” y me llenaban y vaciaban los pulmones en forma de suspiros de esperanza. Porque supe que este no sólo es un fanzine, como otros colaboradores me han llegado a mencionar, sino un espacio donde uno se puede librar un poco de las garras de los sistemas para alcanzar un tantito de libertad.

Como dijo alguna vez, ensoñado, Jan Švankmajer No pongas jamás tu creación al servicio de otra cosa que no sea la libertad.

Desde el principio me ha gustado observar el proceso, el medio, porque puede cambiar y transforma la semilla, la nota o el boceto que se va a convertir en el rey que es el resultado final, el fin que termina floreciendo de dicha. He encontrado mensajes bellísimos y complejos porque todos tienen algo qué decir y es importante. Lo que más me sorprende es que desde la primer edición de Estoy aquí he aprendido algo de cada uno de los colaboradores y hasta de mí misma, de hacer el diseño editorial, de buscar soluciones, de seguir con el proyecto, de organizar, de todo.

He ido encontrando nuevas formas de difusión y caminos para conocer personas. El fanzine es una conversación abierta para observar todo tipo de estar aquíes. Permitirnos soñar es abrirnos paso a una libertad que no tiene límite, permitir conocer las pesadillas, explorar los sueños lúcidos, viajar entre los sueños despiertos, transportarnos en un deseo de semilla de diente de león, es adentrarnos en la complejidad del mundo del consciente y del inconsciente porque la vida transcurre recolectando objetos del interior y del exterior.

Toma el sueño por la realidad y la realidad por el sueño, constantemente. Jan Švankmajer

-Proceso-

Estaba enfadada de las redes sociales y muy enfocada en mi trabajo en el vivero, tratando de aprender cosas nuevas y de sacar algo de dinero extra para poder hacer mis propios proyectos de ilustración y por qué no volver a hacer animación. Entre mis ideas y más adelante surgió la idea de retomar mis redes de ilustración, pero, cómo, si estaba tan peleada con ese tema.

Me había aislado bastante de la gente, mi contacto se reducía a mi familia y algunos buenos amigos, que al final era suficiente para mí. Decidí que era buena idea empezar a reubicarme en el mundillo de la creatividad y para ello necesitaba empezar a subir contenido y las redes eran una buena herramienta ya que no contaba con demasiados recursos para publicidad o cualquier otro tipo de negocio.

Entre pensamientos nocturnos de desvelo y cigarrillos surgió la idea de reconectarme con viejos amigos que, casualmente o no tan casualmente, estaban conectados en el mundo creativo, no solo por ello, sino también por la necesidad de saber de ellos y volver a entablar la comunicación. Y bum, más ideas se fueron gestando poco a poco.

Cuando surgió la idea del Fanzine pensé en invitar a más gente porque si yo quería compartir mis ideas y mi trabajo, quizás habría más gente que conocía que también pasaba por lo mismo, pensé en Blando, Andy Reptiliana, los dos Robertos, entre otras personas que tenían talento y muchas cosas qué decir.

Hacía algunos años Blando y yo hablábamos de crear un Fanzine y platicamos con algunas personas para que colaboraran. Por motivos que no recuerdo el fanzine no terminó de gestarse a pesar de que nosotros teníamos ideas y textos e ilustraciones que eran bastante buenos. Quizás más impulso y organización y el apoyo de los demás a los que habíamos invitado, tomando eso en cuenta fue al primero al que le conté la idea. Con los ojos llenos de brillo me miró de vuelta y me dijo “qué chingón wey” entre otras palabras alentadoras y eso fue motor para emprender este proyecto.

Tenía las ganas y la misión y la idea y mucho trabajo. Empecé a idear, a redactar y seguía dibujando cada día como si el mundo se fuera a acabar. En la rutina y el ensueño y los problemas de la vida cotidiana, lo único que podía pensar en los descansos de cada cosa era “estoy viva” y esa era otra de las fuerzas impulsoras de cada uno de mis trabajos.

Primero hice la convocatoria, un calendario con actividades, fechas de entrega, fechas de esto y de lo otro, siendo una persona un poco distraída este tipo de cosas me ayudan mucho a tocar el suelo y a continuar con mis proyectos. Luego las redes sociales y envié la convocatoria a la gente que pensé que tendría algo que decir y que le interesaría participar, casi todos respondieron y algunos sorprendentemente enviaron la convocatoria a otras personas que no conocía, mi meta eran diez personas y casualmente fueron los que respondieron, todos con algo distinto y valioso qué decir.

Empecé a publicar cosas en las redes y a hacer algunas imágenes con el celular, a mandar correos y responder los “estoy aquí” de los que querían participar. Poco a poco se fue construyendo todo, como si fueran piezas de rompecabeza que perfectamente embonan.

La página web con la que batallé bastante, problemas con el pago, que nos atrasó un poco, luego esperar un tiempo para conectar el dominio con la página web, pero al final salió todo bien.

Desde siempre me ha gustado registrarlo todo, hacer notas, tomar fotos, grabar videos y empecé a  hacer registro, fotos, videos, notas, dibujos, textos, el calendario, screenshots de mensajes para mi misma.

Creo que algo muy enriquecedor fue que algunas personas se acercaron a mí en el proceso al trabajar en sus proyectos para el fanzine, me pidieron mi opinión y yo a ellos, creo que es algo muy gratificante conectar con las personas de forma creativa porque se convierte en algo personal y acogedor, y en un intercambio de ideas y se entabla una amistad, algo más allá de una relación formal o demasiado lejana.

Pienso en Andy Reptiliana a quien conocí en la universidad y a quien consideraba ya de por sí una amiga y en quien pensé de inmediato en mandar la convocatoria, ella se acercó a mí al trabajar en su proyecto y yo también a ella al trabajar en el fanzine. Creo que se puede aprender mucho al trabajar en este tipo de proyectos y también mucho al leerlos y observarlos y al hablar con los colaboradores.